Este desierto de pensamiento me desvela,
quisiera una luz, una idea,
que refleja mi perdición.
Este callejón sin salida,
ya ha dejado una herida:
Un rasguño en mi corazón.
Y ya tus palabras,
no son un consuelo,
son un viento que hiela:
Me dejan sin voz,
me congelan el alma,
asesinan mis silencios...
Y tu amor pasa a ser
una esperanza muerta,
guardad en un cajón,
una memoria odiada,
que me obliga a recordarla.
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